Mucho se ha hablado y se seguirá hablando sobre el Dolor Crónico. Hay multitud de libros y escritos dedicados a esta epidemia del siglo XXI que afecta a más de 11% de los Españoles. Los estudios y avances en este campo son cada vez más completos y sin duda es un problema que requiere de una especial atención.

Pero estamos seguros de que para la gran mayoría de las personas el término “Dolor Crónico” le queda muy lejano y no alcanzan a comprender en qué consiste realmente padecer esta enfermedad. Por eso nuestro objetivo de hoy es exponer de forma sencilla y concisa qué es el dolor crónico y cómo puede la fisioterapia mejorar la situación de los pacientes que lo sufren.

¿Qué es el Dolor Crónico?

Para explicar qué es el dolor crónico tenemos que pasar primero por explicar qué es el dolor. Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, IASP -International Association for the Study of Pain

“El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a una lesión tisular real o potencial, o descrita como la ocasionada por dicha lesión”

De esta definición se entiende que el dolor se vive más como una experiencia más que una sensación y reconoce que debido a esto existe un complejo componente exclusivamente individual que se traduce en un conjunto de emociones que confiere al dolor su carácter único y personal.
Además propone que el dolor no tiene que venir derivado necesariamente por la presencia de una lesión real y que puede manifestarse en ausencia de cualquier afectación de los tejidos.
Según esta definición el dolor está asociado con las manifestaciones semiológicas, es decir síntomas de un proceso patológico específico.

Pero como todos sabemos, no todas las “señales de alarma” son iguales. Hay dolores que se alivian inmediatamente o que desaparecen tras la toma de algún medicamento; otros que son más intensos (dolores agudos) e informan de una agresión o daño externo o interno y requieren de ayuda médica. Hay dolores recurrentes, como las cefaleas o dolores menstruales o dolores muy intensos de origen desconocido a los que hay que tomarse muy en serio y buscar ayuda de un profesional.

Pero en definitiva, cualquier tipo de dolor, una vez tratado el problema que lo causa, debería desaparecer con el tiempo. Entonces ocurre que nos encontramos con que existe dolor que persiste cuando en realidad debería haber desaparecido.

“En términos generales, se entiende que hay dolor crónico cuando éste se prolonga durante más de seis meses y no se alivia con tratamientos médicos ni quirúrgicos.”

Al tema temporal se le suma que el dolor puede no presentar relación directa con la situación desencadenante y llegar a convertirse en una enfermedad en sí misma, constituyendo un desafío terapéutico especial.

 

¿Qué puede producir Dolor Crónico?

Hay muchos factores que pueden ocasionar dolor crónico. En ocasiones, es consecuencia de un cambio o enfermedad persistente en los tejidos, como por ejemplo la artritis, pero otras veces se debe a una alteración o cambio en el propio sistema de alarma. También puede ser fruto de un dolor nervioso, de una cirugía o de una amputación, etc…

Además el dolor es algo tan personal que podemos encontrar a personas que sufren la misma enfermedad o lesión mostrando distintos niveles de dolor. A menudo surgen discrepancias acerca de dónde proviene ese dolor. La teoría sobre el componente genético del dolor presenta cada vez menos evidencias y sin embargo sí hay numerosas pruebas que indican que el dolor puede estar relacionado con factores sociales, culturales y cognitivos.

¿Cómo condiciona el Dolor Crónico la vida del paciente?

Desgraciadamente las personas que sufre un dolor constante suelen quedar inhabilitados para trabajar, disfrutar y cuidar de sí mismos, lo que suele derivar en depresión, aumentando la ansiedad, la soledad y el aislamiento social. Con el tiempo esta enfermedad no sólo afecta al propio paciente, sino también a las personas que lo rodean.

¿Qué puede hacer la fisioterapia por el Dolor Crónico?

Para aquellos casos en que ni la cirugía ni los tratamientos han conseguido aliviar este dolor, la terapia física puede ser una parte esencial del tratamiento del dolor crónico.

Hay enfermedades como por ejemplo la osteoartritis, la fibromialgia, dolor de cabeza cervicogénico o la artritis reumatoide que conllevan un dolor crónico. Gracias a la fisioterapia se puede aliviar en gran medida esta incomodidad y mejorar la calidad de vida del paciente.
Por otro lado, la fisioterapia enseña a la gente a realizar movimientos de forma segura y funcional, movimientos que seguramente no han podido realizar en mucho tiempo a causa de su dolor.

Los pacientes son tratados individualmente y con la técnica que mejor se adapte a sus circunstancias y siempre basadas en la mayor evidencia posible. Hay diferentes métodos para el tratamiento del dolor como pueden ser la movilización de las articulaciones, el masaje, la terapia manual en músculos y nervios, entrenamiento de fuerza, ejercicio, frío, calor etc. En el caso del dolor crónico, es muy importante la educación en dolor para mejorar los factores cognitivos como las creencias, el catastrofismo, el miedo, la hipervigilancia, etc...

Un fisioterapeuta pregunta para entender el dolor particular de cada paciente y saber qué hacer para manejarlo. Por ejemplo, aconsejara una rutina de ejercicios u otra dependiendo del estado de cada paciente.

El fisioterapeuta ayuda sobrellevar el dolor y sobre todo a dejar atrás el nivel de incapacitación derivado de la enfermedad. Aumentando la actividad y el aprendizaje del ejercicio terapéutico se sentirá menos dolor y el paciente será capaz de funcionar sobre una base diaria para desarrollar sus actividades.

Por supuesto hay que entender que la fisioterapia debe formar parte de una terapia multidisciplinar. Una terapia en la que se puede compaginar el tratamiento fisioterapéutico con apoyo psicológico y la prescripción médica.

En definitiva, lo que la fisioterapia puede hacer por el paciente en rehabilitación es enfocarse en la restauración del movimiento y la función normal como estrategia de colaboración necesaria para la gestión eficaz del dolor.

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