Efectivamente, no sólo las mujeres tienen suelo pélvico, los hombres también y además deben aprender a cuidarlo.

Y es que tanto se habla del cuidado del suelo pélvico en mujeres, especialmente tras el embarazo y se hace tanto hincapié en su cuidado, que parece que estos músculos son exclusivos del sexo femenino, cuando la realidad es que TODOS LOS SERES HUMANOS TENEMOS SUELO PÉLVICO.

Por eso, hemos querido dedicar este artículo a recordar al género masculino debe cuidar de este conjunto de músculos y ligamentos que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior y cuya función es sostener los órganos pélvicos en la posición adecuada. Si el suelo pélvico está débil puede provocar ciertos tipos de trastornos como incontinencia urinaria, prolapsos, disfunciones sexuales o dolor lumbar.

¿Qué puede causar disfunciones del suelo pélvico en hombres?

Pues hay diversos factores que pueden hacer que los músculos del suelo pélvico se debilitan, aunque los más comunes son los siguientes:

  • Estreñimiento y esfuerzos defecatorios.
  • Obesidad o sobrepeso.
  • Tos crónica, por enfermedades respiratorias o tabaquismo.
  • Levantar o transportar cargas pesadas.
  • Cirugía vesical o espinal.
  • Cirugía por cáncer de próstata.
  • Edad avanzada.

¿Cuáles son los trastornos más comunes y qué puede hacer la fisioterapia para mejorarlos?

Como hemos comentado anteriormente los músculos del suelo pélvico pueden fallar debido a un debilitamiento por diversos factores o trastornos. Gracias a la fisioterapia se puede recuperar el tono muscular, realizando un tratamiento adecuado para cada caso y siempre teniendo en cuenta el origen de la patología.

  • Vejiga hiperactiva: Consiste en tener episodios en los que hay una necesidad urgente de orinar. Este trastorno se relaciona con una hipertrofia prostática y se puede mejorar con un tratamiento adecuado como modificar ciertas costumbres en el estilo de vida, reeducar la zona perineal, biofeedback, etc.
  • Incontinencia urinaria de esfuerzo. Se caracteriza por la pérdida involuntaria de orina al realizar un esfuerzo como coger peso, estornudar o toser debido al aumento de presión que se ejerce sobre esa zona. Suele ocurrir tras una operación de próstata. En los casos de prostactetomía, la fisioterapia juega un papel muy importante tanto antes de la operación como para la posterior recuperación.
  • Incontinencia de heces o de gases: para mejorar la continencia es esencial fortalecer la musculatura del suelo pélvico. Además se puede conseguir también reeducar la sensibilidad al deseo defecatorio.
  • Goteo tras la micción: si mantenemos un suelo pélvico fuerte es menos probable que se produzcan estas pequeñas pérdidas de orina después del vaciado (incompleto) de la vejiga.
  • Imposibilidad de detener o ralentizar la micción una vez que esta ha comenzado.
  • Disfunción eréctil: dificultad para conseguir o mantener la erección.
  • Dolor pélvico o perineal debido a factores como prostatitis, fibrosis o atrapamiento del nervio pudendo.

¿Por qué es importante ejercitar el suelo pélvico?

Como se suele decir, “prevenir es curar” y así lo consideramos también nosotros. Conocer y ejercitar el suelo pélvico tiene muchas ventajas y beneficios sobre la calidad de vida.

Mantener un suelo pélvico en forma te puede ayudar a:

  • Mejorar la erección: al contraer la musculatura del suelo pélvico, el pene se eleva. Lo ideal es realizar ejercicios contrayendo el suelo pélvico de forma regular y correcta, para fortalecerlo y así mejorar el ángulo de erección. Además, también mejora la circulación sanguínea y el trofismo de la zona, lo que hace que el llenado de sangre del pene sea más rápido y la erección más inmediata.
  • Controlar la eyaculación: La musculatura perineal actúa sobre la uretra evitando que el líquido seminal salga al exterior. Si el suelo pélvico está fuerte, se puede controlar la eyaculación mediante la contracción de la musculatura perineal.
  • Prevenir la prostatitis: Con una buena musculatura perineal podemos prevenir la formación de una infección en la próstata ya que se podrá realizar un vaciado correcto tanto de orina como de semen. Así se evita que queden restos que puedan dar pie a una prostatitis bacteriana.

Nuestro consejo es que no dejes olvidado tu suelo pélvico y acude a un especialista para que te enseñe cómo realizar ejercicios específicos de fortalecimientos, en especial si sufres alguno de los problemas antes mencionados, ya que con un buen tratamiento fisioterápico estas dolencias pueden mejorar bastante.

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