¿A quién no le ha dolido la espalda alguna vez? Seguro que la mayoría de las personas que conoces te pueden decir que han tenido dolor de espalda en alguna ocasión. Hoy en día, esta dolencia se vive como algo “normal”; de hecho, según un estudio, casi el 80% de la población ha sufrido dolor de espalda a lo largo de su vida.

Y es debido a esta normalidad que alrededor del dolor de espalda han surgido ciertos mitos que no son beneficiosos para su tratamiento. Por eso nuestro objetivo es desmontar esos “falsos tópicos” que pueden llegar a ser incluso contraproducentes.

Falsos tópicos sobre el dolor de espalda.

Tópico número 1: si te duele la espalda, es que hay una lesión importante

Esto no es siempre verdad, ya que la principal causa del dolor agudo de espalda se debe a simples tensiones o torsiones con muy buen pronóstico de recuperación. De hecho, la mayoría de las personas con este tipo de dolencia se recuperan completamente en un periodo de entre 2 semanas y 3 meses. Sólo un pequeño número desarrollan problemas persistentes que le puedan producir algún tipo de discapacidad.

Tópico Número 2.:una prueba de imagen te dirá cuál es el problema

En realidad, las pruebas de imagen se necesitan en muy pocas ocasiones y aunque suelen hacerse “por si acaso” hubiera algún problema serio relacionado con el dolor, estas pruebas sólo muestran algo relevante en menos de un 5 % de pacientes con dolor de espalda.
Según experiencias previas, cuando se realizan a los paciente pruebas para diagnosticar a qué se debe su dolor de espalda, la mayoría de las veces las imágenes muestran cosas que casi no se relacionan con el mismo. De hecho hay estudios que demuestran que personas que padecen discos abombados, discos degenerados o negros, hernias de disco y cambios artrósicos visibles no tienen dolor de espalda.
Antes de realizar algún tipo de prueba de imagen es interesante contar con la opinión de un profesional sanitario, ya que durante una consulta breve sería capaz de identificar si la prueba de imagen es realmente necesaria en función de los síntomas de esa persona y su historia

Tópico Número 3: hay que hacer reposo en la cama

El reposo se aconseja los primeros días de la lesión, en especial, evitar actividades que puedan agravarla. El mantener reposo prologado en la cama está asociado a aumentos de los niveles del dolor, dificultar la recuperación y desencadenar mayor discapacidad.
Sin embargo, hay gran evidencia científica que indica que el mantenerse activos y el retomar las actividades que se realizan a diario, son importantes para ayudar el proceso de recuperación. Por supuesto, hay que tomárselo con calma e ir incorporándose a estas actividades poco a poco.

Tópico número 4: si te duele mucho, es que tu lesión es muy importante

Esto no es del todo cierto. Hoy en día se sabe que el dolor no siempre significa una lesión grave. Es más, 2 personas con las misma lesión pueden experimentar distintos grados de dolor ya que hay factores que influyen como la situación en la que ha ocurrido el dolor, las experiencias previas de dolor, el estado de ánimo, el miedo, la forma física, los niveles de estrés y el tipo de afrontamiento.

Además el sistema nerviosos es capaz de regular cuánto dolor percibe una persona en cada momento. Si una persona tiene dolor de espalda puede que su sistema nervioso se haya vuelto muy sensible, y que esto sea causa de que esté experimentando dolor, incluso cuando la lesión inicial se haya curado.

Tópico número 5: la cirugía

La mayoría de pacientes con dolor de espalda no tienen necesariamente que recurrir a al cirugía ya que son capaces de sobrellevar su dolencia manteniéndose activos, comprendiendo el dolor e identificando los factores que están relacionados con él

De hecho, según la media, los resultados de cirugía de columnas no son mejores a medio y largo plazo que las intervenciones conservadoras no quirúrgicas, como el ejercicio.

Tópico número 6: si te sientas derecho, no te dolerá la espalda

En realidad no hay una postura especifica que alivie el dolor de espalda. Eso depende de cada persona; a algunos les duele más si se sientan rectos y a otros si adoptan una postura encorvada.
Lo ideales tener la capacidad de cambiar de postura en vez de permanecer siempre estáticos y a aprender a moverse de forma segura relajada.

Tópico número 7: prohibido levantar peso y agacharse

Frecuentemente las personas con dolor de espalda piensan que levantar peso, agacharse o girar el tronco son acciones peligrosas y que deberían evitarse, Sin embargo hasta la fecha las investigaciones no han encontrado una asociación consistente entre ninguno de estos factores y el dolor de espalda.

Sí hay que tener cuidado en no hacer levantamientos en posturas raras o levantar mayor peso del que se puede. Pero lo que no podemos olvidar es que estos son movimientos normales que se deben practicar para ayudar a fortalecer la espalda, al igual que se practica el retorno a la carrera y al deporte tras un esguince de tobillo

Tópico número 8: hay que moverse con cuidado

Es cierto que durante los primero días de dolor de espalda la tendencia natural es alterar el movimiento para reducir el dolor. Pero esto no debe convertirse en costumbre ya que una alteración prolongada del movimiento no es saludable, incluso puede aumentar la carga de la espalda. Por eso lo recomendable es volver poco a poco a la rutina y al ejercicio, aunque resulte doloroso al principio o provoque algo de miedo.

Tópico número 9: el estrés no influye en el dolor

Todo lo contrario; el estrés, el ánimo bajo y la preocupación influyen en la cantidad de dolor que percibimos. Por eso hay que intentar manejar estos factores negativos a través de actividades que nos gusten, ejercicio físico y relajación.

Tópico Número 10: cuidado con el ejercicio

Muchas personas piensan que hay que renunciar al ejercicio ya que creen que les puede agravar la situación. Pero es todo lo contrario; el ejercicio de forma regular ayuda a mantenernos en forma y disminuye el dolor y el malestar. El ejercicio relaja la tensión muscular, ayuda al estado de ánimo y refuerza el sistema inmune cuando se empieza de forma gradual.
Escoge la actividad con la que más a gusto te sientas; usar las escaleras, pedalear, correr, trotar y estirarse son todas adecuadas y ayudan a relajar toda la tensión muscular de tu cuerpo. Y si tienes dudas, ponte en manos de un fisioterapeuta que te guiará en todo momento.

 

Y recuerda, el dolor de espalda persistente se puede mejorar. Sólo hay que encontrar el tratamiento adecuado. Tenemos que recordar que todas las personas son diferentes al igual que sus problemas. Hay que buscar qué factores son los que provocan el dolor y no sólo tratarlo de forma local; un paciente puede verse aliviado temporalmente por un masaje local, pero si no se evalúa si el origen del dolor lo tiene en sus elevados niveles de estrés o en su estado físico, el dolor volverá.

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